Entre los animales tomados individualmente se destacan, por su uso litúrgico, mesiánico o profético:
El becerro, objeto de la famosa apostasía del Sinaí (Ex 32, 1-16) y que, como símbolo de Yahwéh y a semejanza de las representaciones idolátricas paganas basadas en la imagen de la fuerza, recibió culto en los santuarios de Betel y Dan (1 Reg 12, 28; Os 8, 5), duramente censurado por los profetas (Am 4, 4; 5, 5 ss.; Os 2, 4-7);
El asno, muy usado en la vida diaria y que, al haber sido desplazado en la guerra a falta de caballo, sirve de símbolo como montura humilde y pacífica del Mesías (Zacarías 9, 9; Mt 21, 2).